Una sonrisa sana empieza por el conocimiento de la misma. Sin embargo, no todos sabemos cuántos dientes tenemos, y mucho menos la importancia de ellos en cada etapa de nuestra vida, teniendo en cuenta factores como la alimentación, el habla o la estética.
Es por ello que a lo largo de este artículo vamos a descubrir cuántos dientes tiene un adulto, cuántos dientes tiene un niño, los diferentes tipos y la cronología de su aparición. Porque, aunque no lo parezca, puede ayudarnos a entender mejor nuestra salud bucodental y a cuidarla.
Los primeros veinte dientes: la dentición temporal
Técnicamente conocida como dentición decidua y comúnmente como dientes de leche, los niños presentan veinte piezas: ocho incisivos, cuatro caninos y ocho molares, distribuidos de forma equitativa entre el arco superior y el inferior de la boca.
Estos dientes de leche comienzan a salir alrededor de los seis meses de edad. Los incisivos centrales inferiores suelen ser los primeros en asomarse en las encías de los bebés, seguido de los superiores, hasta completar el proceso en torno a los dos o tres años, lo cual depende del ritmo de cada criatura.
Aunque estos dientes son temporales, su papel es fundamental: ayudan a masticar, hablar correctamente y guían la erupción de los dientes permanentes. Por eso, su cuidado es tan importante como el de los dientes definitivos.
Alrededor de los seis años de edad, estos dientes de leche comienzan a caer y son reemplazados por los dientes permanentes. Este proceso se extiende entre los doce y los trece años aunque, de nuevo, puede variar, llegando a completar la dentición definitiva en la adolescencia.
Dentición adulta: hasta 32 dientes
Una vez completada la dentición definitiva, se considera que los adultos suelen tener 32 dientes, si bien el número exacto dependerá de si erupcionan o no las muelas del juicio. Entonces, la estimación es de entre 28 y 32 dientes.
Esta dentición incluye ocho incisivos ―ubicados en la parte frontal de la boca, se encargan de trocear la comida―, cuatro caninos―conocidos como colmillos, también ayudan a desmenuzar los alimentos ―, ocho premolares ―siguen con el trabajo de los anteriores, iniciando el proceso de triturado― y doce molares ―fase final para terminar de destruir las comidas antes de la deglución―. Esta especialización de cada pieza hace de nuestra dentadura una herramienta perfecta para una alimentación variada.
Las muelas del juicio también pertenecen al grupo de los molares y pueden aparecer entre los 17 y los 25 años, aproximadamente, aunque no siempre lo hacen. En muchos casos, ni siquiera se desarrollan, o bien lo hacen de forma incompleta o en una posición inadecuada, lo que puede requerir su extracción.
La erupción de los dientes permanentes sigue un orden cronológico que también sirve como guía clínica. Los primeros en salir son los incisivos centrales y los primeros molares definitivos, seguidos de los laterales, caninos, premolares, segundos molares y, finalmente, las muelas del juicio, en caso de que lo hagan.
¿Qué ocurre si faltan dientes?
Además del caso de las muelas del juicio, que tenerlas o no tenerlas no representa ninguna anomalía, algunas personas nacen sin ciertos dientes. Se trata de una condición conocida como agenesia dental, una patología genética que afecta entre el 3% y el 7% de la población.
También es común que, a lo largo de la vida, se pierdan piezas por traumatismos, caries avanzadas o enfermedades periodontales. En estos casos, existen tratamientos como implantes dentales, prótesis o puentes que permiten recuperar funcionalidad y estética.
Cuidado de la dentición temporal desde la infancia
Mantener una buena salud bucodental es fundamental desde los primeros años de vida. Los dientes de leche, aunque son temporales, desempeñan un papel importante en el desarrollo del habla, la masticación adecuada y son también la guía para la erupción de los dientes permanentes.
Así pues, resulta significativo hacer pedagogía sobre los más pequeños tanto en casa como en las escuelas y promover una higiene oral adecuada, lo que también implica visitar de forma regular el dentista. Con ello, ayudaremos a prevenir caries y otros inconvenientes que pueden afectar a la dentición posterior.




