Me han salido las muelas del juicio

Qué debemos hacer cuando nos salen las muelas del juicio

Todo lo que tienes que saber sobre las muelas del juicio

Los terceros molares o muelas del juicio son las piezas dentales más conocidas entre la población. Por el tiempo que tardan en aparecer y por la posición que ocupan, a veces pueden ser fuente de problemas. Se ubican en los extremos posteriores de la boca, son las últimas piezas en erupcionar (si es que lo acaban haciendo las cuatro), y no es raro que, al no disponer de suficiente espacio, queden retenidas o crezcan en ángulos incorrectos. Cuando esto ocurre, la solución pasa por extraerlas.

Me han salido las muelas del juicioMe han salido las muelas del juicio

¿Cuándo salen las muelas del juicio?

Las muelas del juicio acostumbran a erupcionar entre los 17 y los 24 años, depende de cada persona. No es extraño que tarden años en salir por completo, que solo lo hagan algunas o, incluso, que no acaben de desarrollarse las cuatro nunca.

¿Cuál es la función de las muelas del juicio?

Nuestra dentadura tiene 32 piezas, entre las que distinguimos los incisivos, cuya finalidad es cortar los alimentos; los caninos, que sirven para desgarrar; los premolares, que colaboran con los caninos y los molares en la tarea de la masticación; y los molares, que se encargan de moler la comida para que podamos digerirla.

Las muelas del juicio no cumplen función alguna y se diferencian del resto de piezas dentales por la alineación y el tamaño de sus raíces. La dieta de los primeros humanos las hacía muy útiles en la tarea de masticar, pero hoy en día, con la reducción del tamaño de la mandíbula y la evolución hacia una alimentación más suave y variada, se han vuelto innecesarias. De ahí que sea habitual que no erupcionen o que causen problemas.

¿Las muelas del juicio hacen daño?

A las muelas del juicio se las suele relacionar con molestias y dolores. Cuando empiezan a salir, es normal que provoquen cierto dolor, pues han de perforar la encía. Durante su crecimiento, es importante comprobar la coloración de los tejidos periodontales, pues existe el riesgo de infección a causa de una incorrecta erupción cordal. Otra posible afección es la pericoronitis, consecuencia de un espacio insuficiente en la encía. La muela ejerce presión, el tejido se inflama y los restos de comida que se acumulan en él acaban provocando una infección.

¿Las muelas del juicio requieren unos hábitos de higiene especiales?

Por la posición que ocupan, las muelas del juicio son más difíciles de cepillar y, por lo tanto, más propensas a acumular placa bacteriana. Como consecuencia de esto, están más expuestas a sufrir caries. Es muy importante, pues, tener un cuidado especial cuando nos lavamos los dientes.

¿Qué es una muela del juicio retenida?

Si una muela del juicio no dispone de espacio suficiente para emerger y desarrollarse con normalidad, queda en posición retenida o incluida. Este hecho por sí solo no implica una complicación de salud, pero se trata de una situación de riesgo, por eso hay que prestar atención a los síntomas que podrían acabar siendo motivo para recomendar la extracción de la pieza.

Cuando la muela no encuentra el espacio necesario, puede quedar retenida o bien crecer en una mala posición, en ángulo contra un segundo molar, contra la parte posterior de la boca o bien en el ángulo correcto, pero atrapada en el hueso maxilar. Si esto sucede, lo normal es sentir dolor y aumenta el riesgo de que la pieza retenida provoque problemas más graves.

Entre los síntomas de una muela del juicio retenida e infectada, podemos citar:

  • Irritación, inflamación y sensibilidad en las encías.
  • Inflamación y dolor en la mandíbula.
  • Mal aliento y sabor desagradable en la boca.
  • Dificultad para abrir la boca.

Si se constatan estos síntomas, hay que acudir al dentista, quien, una vez confirmada la infección, recetará el antibiótico adecuado para su tratamiento y determinará las medidas necesarias a seguir para resolver el problema. Si los síntomas no se tratan, pueden surgir complicaciones, como:

  • Afectación a los dientes próximos o al hueso que rodea a la muela. Existe el peligro de que la infección se extienda.
  • Cuando la muela ha salido de forma parcial, la dificultad para limpiarla bien puede favorecer la aparición de caries.
  • Los sacos del hueso maxilar donde se desarrollan las muelas del juicio se pueden llenar de líquido y formar quistes que dañan la mandíbula, los dientes y los nervios.
  • La infección puede afectar a las encías y acabar degenerando en una periodontitis.

Cuando las muelas del juicio provocan infecciones o problemas al resto de los dientes, el tratamiento recomendado es la extracción mediante cirugía. De este modo, se evitan complicaciones más graves.

¿Cuál es el procedimiento para extraer una muela del juicio?

Lo normal es que la extracción de la muela del juicio se lleve a cabo por procedimiento quirúrgico ambulatorio; es decir, que no requiera un ingreso hospitalario. En función de la complejidad de la cirugía y de las características del paciente, se utiliza anestesia local, sedación o incluso anestesia general.

El procedimiento consiste en una incisión en el tejido periodontal para que la muela retenida y el hueso queden expuestos, de modo que el dentista o cirujano oral pueda extraer la parte de hueso que bloquea el acceso a la raíz de la pieza. Una vez extraída, limpia bien la cavidad y, en caso de que proceda, aplica los puntos necesarios para facilitar la cicatrización de la herida.

Como se trata de un procedimiento ambulatorio, el postoperatorio se reduce al tiempo que el paciente requiera para recuperarse de la anestesia aplicada. En los días siguientes a la cirugía, hay que seguir las instrucciones del dentista respecto a:

  • Sangrado: lo normal es que durante el día posterior a la operación la herida sangre un poco. Hay que limpiarla con una gasa, de acuerdo a los consejos médicos.
  • Control del dolor: en caso necesario, se pueden tomar analgésicos. Una compresa fría apoyada contra la mandíbula también alivia el dolor.
  • Inflamación en las mejillas: lo habitual es que la hinchazón se reduzca en los dos o tres días posteriores a la extracción de la muela del juicio, mientras que los moretones pueden tardar más tiempo en desaparecer.
  • Alimentación: tras la cirugía, hay que beber mucha agua y evitar el alcohol, el café y las bebidas gaseosas o calientes. Durante las 24 horas siguientes, hay que seguir una alimentación blanda. En los días siguientes, hay que evitar los alimentos duros, calientes o picantes.
  • Limpieza de la boca: hasta las 24 horas siguientes, no hay que cepillarse los dientes ni enjuagarse la boca. Tras este periodo, hay que hacerlo de manera muy suave, con mucho cuidado de no dañar la herida con el cepillo.
  • Fumar retrasa la cicatrización y aumenta el riesgo de sufrir complicaciones en el postoperatorio.

¿Las muelas del juicio pueden mover los otros dientes?

Existe la creencia de que las muelas del juicio pueden mover el resto de dientes y, por tanto, ser la causa de un tratamiento de ortodoncia. Lo cierto es que no hay evidencia científica de este hecho. Por sí mismas, no tienen capacidad mecánica de ejercer esa presión sobre las otras piezas, teniendo en cuenta, además, de que el anclaje de las muelas del juicio en el hueso es muy sólido. Lo que sí puede pasar es que una muela mal alineada dificulte el correcto desarrollo del tratamiento de ortodoncia.

¿Cómo podemos prever complicaciones con una muela del juicio?

Las muelas del juicio no siempre causan problemas. Si no tenemos síntomas, no podemos prever complicaciones futuras. Ahora bien, las visitas rutinarias al dentista permiten supervisar su crecimiento y, por ejemplo, detectar la presencia de una pieza retenida antes de que empiece a causar problemas.

En Institutos Odontológicos te ayudamos a resolver cualquier complicación con tus muelas del juicio. Con más de 35 años de experiencia, ponemos a tu disposición casi cuarenta clínicas dentales propias con los mejores profesionales y la tecnología más avanzada.

 

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